El 20 HP, el primer coche de Hispano Suiza y el nacimiento de la industria del automóvil en España

por: Estudio 7 Valencia

En marzo de 1904 cuando la compañía J. Castro cierra definitivamente sus puertas, Francisco Seix Zaya convence a su amigo, el abogado y empresario del sector metalúrgico Damià Mateu i Bisa, que a su vez era acreedor de Castro, para que se hiciera cargo de la fábrica recién cerrada.

Damià Mateu también quiso escuchar los razonamientos de el Ingeniero suizo Marc Birkigt que hasta el cierre le la fabrica era su director técnico

Solicitando también un informe de viabilidad de la futura empresa.

Como resultado de estas conversaciones iniciales aparece el 1 de abril de 1904 un estudio de viabilidad en el que se hace un análisis exhaustivo de los motivos por los que tanto de La Cuadra como Castro habian fracasado en sus respectivos proyectos.

Básicamente el estudio concluye que el principal problema de las anteriores empresas fue la falta de recursos financieros suficientes para hacer frente al desarrollo de prototipos y la compra de maquinaria apropiada.

Con un plan de viabilidad y un proyecto de fabricación de nuevos vehículos el 14 de junio de 1904 se constituye una nueva sociedad, "La Hispano-Suiza, Fábrica de Automóviles, S. A.". con sede social en la calle Cruz Cubierta, 33 y con los talleres en la calle Floridablanca, 54-60.

La duración de la empresa se fijó en treinta años. Su objeto social era la fabricación y venta de automóviles de todas clases.

Los firmante del acta fueron los señores Salvador Andreu, Francisco Seix, Tomás Recolons Lladó, Damián Mateu Bisa y Martín Trías Domenech, todos ellos personas importantes en el mundo de los negocios y de las finanzas de Barcelona. El consejo de administración se completaría con los nuevos accionistas: Sixto Quintana, Tomás Batlló, Rodolfo Juncadella, Tomás V. Sala y Juan Garau. Marc Birkigt fue confirmado como director técnico.

Damián Mateu sería el presidente, Francisco Seix vicepresidente y Marc Birkigt el director técnico.
El capital inicial de la empresa se cifró en 500.000 pesetas, (3.000 €uros) de las cuales se emiten la mitad en 1904, y al año siguiente la mitad restante, quedando así 1.000 acciones 500 pesetas

En las mismas instalaciones de J. Castro de la calle Floridablanca comenzaron los trabajos de la nueva compañía.

En primer lugar, el trabajo se centró en concluir los últimos automóviles Castro que habían quedado pendientes

A finales de 1904 se entregaron dos Castro de 10 CV y un motor marino que tenían pendientes de entrega todos ellos se entregan con el nombre de la anterior marca.


De forma paralela en ese mismo año se construyen los dos primeros vehículos de Hispano Suiza, fruto de los últimos proyectos de Birkigt con la denominación de Hispano Suiza 14 HP y 20 HP con chasis acorazado que ya sería una norma de la casa, los


El Chasis acorazado fue un novedoso sistema que patentó Birkigt ya en el año 1905 que significa que el conjunto motor y la caja de cambios están instalados a la perfección en el chasis de madera reforzada, y todo el conjunto está envuelto con unos paneles que cierran el espacio para evitar entradas de barro, agua o piedras, siendo el radiador, el motor y la caja de cambios elementos estructurales del vehículo.

El motor era del 14 HP era el mismo que montaban los Castro de dos bloques de dos cilindros de 80x 110 con una cilindrada de 2.212 C.c.


El día 20 de enero de 1905 se entregó el primer Hispano Suiza 20 Hp tipo acorazado sistema Birkigt, incorporaba un motor de 4 cilindros de 100x120 con una velocidad de 87 km/h.


En diciembre de 1905 la fábrica envió dos vehículos al Salón de París los exponen fuera del recinto ferial a disposición de las personas que quisieran probarlos, la campaña de publicitaria de dejar los vehículos probar los vehículos fue todo un éxito.


Dentro del proyecto de expansión de la sociedad en agosto de 1905 Marc Birkigt y el agente comercial de la compañía viajaron a ginebra para cerrar un convenio de colaboración por el que la “Societé d´Automobiles de Geneve”, adquiría los derechos de fabricación de coches bajo licencia Hispano-Suiza.


En ese mismo año Francisco Abadal uno de los agentes más activos de la marca sabiendo que S.M. el Rey Alfonso XIII era un gran aficionado a los coche y tenía que realizar un viaje a Sagunto en Valencia, decidió dar a conocer las cualidades de uno de los vehículos de la marca a S.M..


En la cuesta muy pronunciada de subida al Castillo de Sagunto la caravana real fue adelantada con facilidad por el coche que conducía Francisco Abadal, esperándolo en lo alto de la cuesta.


Por supuesto S.M. se paró a ver qué vehículo le había adelantado y ese fue el comienzo una excelente relación del Rey Alfonso XIII con la marca Hispano Suiza, llegando incluso a adquirir en 1910, 250 acciones de la sociedad, participando después en otra ampliación de capital en 1915 y 1916 con un montante total en acciones de un 8% de la sociedad Hispano Suiza.

En solo dos años, en 1906, y debido al gran éxito de la nueva marca y a los muchos pedidos que se generaron, fue necesario ampliar las instalaciones y se decidió construir una nueva fábrica para lo cual se adquirió una gran finca en la calle La Sagrera de S. Martí des Provençals en la periferia de Barcelona.


Con esta nueva adqusición se procedió a un aumento del capital en acciones, que pasó de 500.000 a 1.500.000 pesetas (9.015 €uros)


En el año 1907 Hispano Suiza construye el modelo Tipo 6 o T60 es el primer automóvil de 6 cilindros diseñado y construido en España

El motor del T60 estaba compuesto por tres bloques de dos cilindros, de diámetro, y carrera, de 130 x 140, de una potencia comprendida entre los 60 y los 75 CV con una velocidad máxima de 120 km/h.


Ese mismo año le fue entregado al Rey un modelo de 4 cilindros con 20 CV.
En 1908 la Hispano Suiza alcanzó la cifra de 200 unidades vendidas, destinadas al uso de ciudad y turístico en 24 series distintas, correspondientes a modelos con motores de 4 cilindros y potencias de 20/30, 24/30 y 30/40 CV.

En ese mismo año los Hispano Suiza empiezan a participar en concursos y carreras obteniendo muchos éxitos.

El rey Alfonso XIII solicitó a Birkigt que fabricará un modelo deportivo de serie basado en los vehículos que estaban compitiendo.


De esta forma nació un deportivo de 15/45 CV al que se denominó posteriormente "Alfonso XIII" en honor al Rey,


En el año 1908 Hispano-Suiza empieza a fabricar chasis industriales para pequeños autobuses, camiones y ambulancias.


En el año 1909 Hispano Suiza crea un nuevo sistema de venta de vehículos industriales contribuyendo de forma decisiva a la creación de muchas empresas de transportes de pasajeros y correos, adoptando todas ellas el nombre de Hispano-Suiza en su razón social, como por ejemplo la Hispano Alto-Aragonesa, la Hispano-Hilariense, la Hispano-Manresana, etc.


La política de ventas de los autobuses que siguió la compañía era la siguiente: Si alguien estaba interesado en comprar un autobús, sólo tenía que solicitarlo. Entonces, tras un estudio económico de viabilidad, se creaba una sociedad conjunta con Hispano-Suiza en la que ésta aportaba como capital el vehículo y el otro socio su trabajo. Cuando los beneficios repartidos por la sociedad igualaban al precio del vehículo más los intereses, ésta se disolvía.

En el año 1910 fue cuando Hispano-Suiza comenzó a participar en competiciones de forma oficial. El reconocimiento internacional definitivo para la marca le llegó en septiembre de 1910, cuando sus vehículos de competición quedaron vencedores en los Grand Prix de Oostende y Boulogne, que eran las pruebas automovilísticas de mayor repercusión entre las que se celebraban por aquel entonces.
En ese mismo año cuando la empresa empezaba a tener éxito comercial, estalló una huelga de trabajadores que amenazó la continuidad de la compañía.


Como consecuencia de la huelga hubo que cancelar muchos pedidos, tanto nacionales como internacionales.


Se suspendieron las representaciones en el extranjero y se perdieron trabajadores especializados en la fabricación de automóviles, todo lo cual supuso una pérdida de un tercio de la producción.


Como consecuencia de esta situación la compañía, decidió instalar una fábrica sucursal en 1911, en Levallois-Perret , muy cerca de París, para mantener el ritmo de producción y satisfacer el constante aumento de pedidos, en especial los del Hispano-Suiza Alfonso XIII.

En esta decisión Influye también, la mayor disponibilidad de materias primas, la numerosa industria auxiliar alrededor, la mano de obra cualificada y mejores condiciones para la exportación,

En el año 1911 Marc Birkigt, por recomendación del Consejo de Administración de la empresa, se traslada a vivir junto con su familia a París, para organizar y dirigir la producción de la nueva fábrica.
Esta decisión tuvo consecuencias muy favorables para el desarrollo de la sociedad, ya que se.

disponía de mayor cantidad de materias primas, había muchas empresas auxiliares de la automoción que podían suministrar con mayor rapidez y mejor a la fábrica de Hispano-Suiza, las exportaciones también eran más rápidas y a menor costo, facilitando así el acceso al rentable mercado francés.
En 1912, la fábrica de París superó la producción a la de Barcelona

En 1913, una vez finalizado el contrato de arrendamiento de las instalaciones que utilizaba la fábrica francesa, Birkigt también tuvo que encargarse del traslado de la producción a Bois-Colombes también muy cerca de París.


En el año 1914 la factoría ya estaba lista para continuar con la actividad, aunque la nueva instalación tuvo que dedicarse a los pocos meses de su inauguración a fabricar armamento para el ejército francés a causa de la Primera Guerra Mundial.

Marc Birkigt y su familia se trasladaron de nuevo a Barcelona.


En ese mismo año se empezó a fabricar un nuevo diseño del modelo "Alfonso XIII" con 16 válvulas, resultando un nuevo vehículo de color plata y carrocería de aluminio conocido como "La sardina", que acumuló un espectacular palmarés en las carreras, y se le conoce como el primer deportivo de la historia del automóvil.


En el año 1915 según consta en las actas de la compañía a petición del Rey Alfonso XIII Marc Birkigt terminó en Barcelona su primer motor de aviación.


Los motores Hispano-Suiza serían de una gran relevancia durante la Gran Guerra contribuyendo a la victoria aliada.


Asimismo se estudió el desarrollo de un nuevo motor que tenía el mismo principio mecánico que el de los coches de competición, basado en la tecnología de mando directo. Este desarrollo tuvo una gran importancia en el mundo automovilístico de la época.


El mando directo consistía en situar el árbol de levas sobre las válvulas que las accionaba directamente, lo que posteriormente se denominaría árbol de levas en cabeza.


La fábrica francesa tuvo que paralizarse durante la guerra y la española sufrió grandes problemas de abastecimiento, debiendo recurrir al mercado norteamericano.


En España la demanda interna se vio fuertemente multiplicada a causa de los pedidos del Ministerio de la Guerra, y los dirigentes de Hispano-Suiza se vieron obligados a triplicar la producción en la factoría de La Sagrera.


Los motores de Hispano-Suiza de 140 CV fueron montados en los aviones que la SECAS fabricó para la Aviación Militar española entre 1916 y 1917.


España carecía de suficientes recursos mecánicos como para abastecer a la aviación de la Gran Guerra, por lo cual el gobierno español encargó la producción de motores de aviación a la fábrica Hispano-Suiza.


A los motores de aviación se les aplicaron los principios del mando directo. Nació así un motor de 8 cilindros en V con otro nuevo avance, los bloques de aleación de aluminio, que aligeraron notablemente el peso de los motores pero desarrollando la misma potencia.


Los países aliados presentes en la guerra comprobaron que los motores diseñados por Hispano-Suiza superaban con facilidad a los motores con los que contaban inicialmente. En consecuencia, los pedidos empezaron a aumentar, pero como las fábricas de Hispano-Suiza no tenían la capacidad de fabricación suficiente para abastecer a todos los países, la firma vendió licencias de sus motores a varios fabricantes en distintos países como Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Italia, Japón, Rusia, etc.


Se llegaron a fabricar un total de 49.893 motores de avión Hispano-Suiza producidos directamente por la empresa o bien bajo licencia, que obtuvieron unos excelentes resultados en pruebas de resistencia, llegando a soportar las 50 horas de funcionamiento ininterrumpido.


Cabe destacar que, aunque la producción de automóviles de lujo daba prestigio a la marca, con el tiempo el principal volumen de negocio lo constituyeron los motores para aviones.


En el 1917 murió en combate uno de los pilotos más destacados de la aviación aliada, Georges Guynemer, miembro de la citada escuadrilla de las cigüeñas, Hispano-Suiza adoptó la cigüeña como mascota de la marca en homenaje al héroe.


La primera aparición de la cigüeña plateada se produjo en el Salón del Automóvil de París de 1919, sobre el capó del nuevo Hispano-Suiza H6B.


En ese mismo año en Barcelona se paralizaba casi totalmente la producción en, como consecuencia de las fuertes tensiones laborales.


En el año 1920 se reemprendió la producción en la factoría francesa de Bois-Colombes con el nuevo chasis del H6B, un coche adelantado a su tiempo equipado con motor de 6 cilindros y 6,6 L, capaz de alcanzar los 150 km/h.


El modelo fue creado con el objetivo de competir con Rolls-Royce y fue todo un éxito en el mercado.


En enero de 1920, los reyes de España inauguraron la nueva factoría Hispano en Guadalajara, solicitada por el Rey Alfonso XIII por escrito a Damián Mateu para garantizar el suministro de coches, camiones y motores de aviación para el ejército español.

La nueva sociedad se había constituido en 1917 con el nombre de "La Hispano, Fábrica de automóviles y material de guerra, Sociedad Limitada". Aunque el Sr. Mateu era su presidente y los diseños de Birkigt, decidieron darle una entidad independiente. Asimismo había militares formando parte del consejo directivo.

En 1928 se lanzó en Francia un nuevo modelo, el supremo 56 de 46 CV y 6 cilindros

En 1931, 1932, 1933 y años sucesivos aparecieron en la fábrica de Barcelona diferentes tipos de modelos: el tipo 60, de 20 CV; el T64 presentado en 1931, de 6 cilindros, de 90 x 120 del que produjeron pocas unidades; el 56 bis (con piezas procedentes de Francia) en serie normal y en el tipo Grand Sport, con chasis extra bajo de 36 CV, todos ellos de seis cilindros y rápida aceleración.


El 7 de diciembre de 1935, víctima de una rápida enfermedad, falleció el dirigente de la compañía, Damián Mateu, la persona que con su visión para los negocios, puso el capital, junto al de otros inversores y con dedicación, esfuerzo y gran visión de futuro fue capaz de fundar y consolidar la mayor industria del automóvil en España en aquella época.


Le sucedería en la presidencia su hijo Miguel Mateu. Miguel asume el mando de la empresa bajo unas circunstancias muy desfavorables en un ambiente de revolución, que terminaría a los pocos meses en la Guerra Civil Española.

En julio de 1936 con la sublevación militar contra el gobierno de la Segunda República, la CNT se incautó la compañía. Más adelante el gobierno de la Generalidad de Cataluña nacionalizó las fábricas catalanas de la marca mediante un decreto firmado por su presidente Lluis Companys, legalizando la gestión obrera de los comités de trabajadores.

La fábrica Hispano-Suiza es tomada por el comité de trabajadores para hacerse cargo de ella
Los consejeros de la empresa consiguen pasar la frontera y se exilian en Francia. Miguel Mateu es detenido en la frontera de Gerona, pero gracias a la rápida intervención del cónsul de Francia consigue salvar la vida y exiliarse. Desde allí, Miguel Mateu planea abrir una fábrica en Sevilla para la fabricación y reparación de aeronaves de la aviación de Francisco Franco.


La fábrica Hispano-Suiza de Barcelona, en manos de sus trabajadores, comienza a construir vehículos blindados.


La maquinaria de la fábrica de Guadalajara se trasladó a un taller de Alicante donde se empleaba para reparar los aviones de fabricación soviética que participaban en la guerra con el bando gubernamental.


En Francia, los dirigentes exiliados de Hispano-Suiza apoyaron a los militares sublevados y pronto montaron un taller en Sevilla para la aviación de Franco.


El 1 de abril de 1939, la Guerra Civil Española se da por terminada y Franco entra oficialmente en Madrid a bordo de un Hispano-Suiza durante el desfile de la victoria celebrado el 19 de mayo de 1939.


Cuando terminó la contienda, Hispano-Suiza recuperó las fábricas de Barcelona y Guadalajara, pero la última estaba completamente desmantelada.


En 1940 Birkigt, junto con su hijo, volvió a Barcelona para ayudar a Miguel Mateu en el intento de reflotar la compañía.


Padre e hijo trabajaron en el desarrollo de un motor para camiones, debido las urgentes necesidades del país, el llamado Tipo 66, además del proyecto de un cañón.

La empresa se dividió en tres secciones: una dedicada a la aviación, cañones y material militar; otra a automóviles y camiones y una tercera que se denominó "Hijo de Miguel Mateu S. A." para la producción de máquinas-herramienta.

En 1944 salió el camión Tipo 66 G , asimismo se reanudó la producción de dos modelos anteriores a la guerra civil, concretamente los turismos T49 hasta 1944 y el T60 hasta 1945.

Fue precisamente en Barcelona donde Birkigt recibió en enero de 1945 la grata noticia de que en su país natal había sido nombrado Doctor Honoris Causa por el Instituto Politécnico de Zúrich.

Asimismo había sido condecorado tanto en España, con la Gran Cruz de Isabel la Católica y la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco, como en Francia con la Legión de Honor de la República Francesa.


Marc Birkigt intuyo la desaparición de Hispano Suiza y se volvió a Suiza para reorganizar la empresa que había fundado unos años atrás, "La Hispano-Suiza (Suisse), S. A.", la cual reorientó hacia la producción de máquinas-herramienta, dejando a su hijo Louis a cargo de la misma, al tiempo que su yerno Maurice se hacía con la dirección general de la factoría francesa.

Aunque se retiró a un segundo plano, Marc Birkigt se interesaba por la marcha de ambas empresas y se instaló definitivamente en Versoix, cerca de Ginebra, donde fallecería el 15 de marzo de 1953.

El empobrecimiento y aislamiento internacional de España se hizo cada vez más patente en el periodo de la posguerra, lo que unido a los altos aranceles de importación y escasez de materias primas, así como a los altos costes de exportación de automóviles manufacturados, provocaron que las ventas de Hispano Suiza dentro de España disminuyeran de forma considerable.


Por lo tanto, el mercado interior se fue quedando muy reducido, mientras que las posibilidades de exportar eran inviables por los altos impuestos que la marca tenía que pagar y el reducido capital de que disponía Hispano-Suiza después de la guerra.


El gobierno de España en ese momento consideraba que la máxima eficiencia en la construcción de camiones sólo se conseguiría con una gran empresa nacional y nacionalizada.

Es por ello que intervino en 1946, después de presionar a sus propietarios de diferentes formas, como anulando los contratos oficiales o amenazando con cancelarles la licencia para la importación de materias primas, para que así accedieran a vender Hispano-Suiza al recién creado Instituto Nacional de Industria (INI), logrando finalmente sus objetivos.


De esta forma se funda la empresa nacional ENASA, que adquirió las fábricas y patentes de Hispano-Suiza para construir camiones, aunque fabricó automóviles bajo la marca Pegaso. Eran coches deportivos y lujosos para demostrar al mundo que España se recuperaba después de la guerra civil.

Desde entonces, la fabricación de automóviles Hispano Suiza desapareció

En el año 1956 se formaría una pequeña empresa de microcoches basada en unas pocas herramientas y maquinaria que no fue vendida a ENASA, llamada Fábrica Hispano.

En Francia, durante la Segunda Guerra Mundial, la fábrica de Hispano-Suiza empezó a construir únicamente motores y piezas para aviones, dejando de producir automóviles.


Como consecuencia de la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, se produce entre las dos sociedades la separación definitiva y se integra en el grupo francés Safran, un conglomerado de industrias aeroespaciales, aeronáuticas, defensa, telecomunicaciones y seguridad.

La resurrección.


En el año 1998 la sede de Barcelona del grupo "Mazel Ingenieros ", llegaron a un acuerdo con los propietarios de la mítica marca, que comparten la sociedad francesa Snecma y la familia Mateu, les permitió dar el nombre y apellido Hispano Suiza a su idea.


En el año 200 Se presentaron en el Salón del Automóvil de Ginebra el Hispano Suiza HS 21.
Y esta empresa ha sido la encargada en los últimos años de materializar los bocetos de los diseñadores de Hispano Suiza.


Los coches los prototipos realizados hasta ahora por Mazel tienen pocas posibilidades de ser fabricados en serie.


Si desean ver los prototipos de Mazel disponen de una zona de exposición permanente en el Museo Historia de la Automoción de Salamanca, en ese espacio se pueden ver diseños y coches de concepto entre ellos los Hispano Suiza presentados por Mazel en diferentes “show cars” internacionales

 

 

 

Clásicos

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