¿CÓMO GESTIONAR EL TIEMPO DE ESTUDIO? AQUÍ TE LO EXPLICAMOS

por: Estudio 7 Valencia

Uno de los problemas más frecuentes de los estudiantes es la planificación del tiempo de estudio una vez finalizada la jornada lectiva. Nos referimos a los alumnos de Secundaria y Bachillerato fundamentalmente, etapas que requieren una tarea extra después de las clases.

De una buena gestión del tiempo en la etapa adolescente dependerá no sólo el éxito en los estudios sino también la adquisición de hábitos de trabajo que facilitarán las tareas en el futuro.

Los padres pueden cooperar en esta misión; sus orientaciones, en coordinación con el centro educativo, serán de gran ayuda para sus hijos.

Es importante que las familias estén bien informadas acerca de la organización escolar. Deben asistir a las reuniones colectivas en las que se trazan las líneas generales de trabajo y concertar entrevistas frecuentes con los profesores de sus hijos, si fuera necesario, para consensuar los métodos más eficaces de estudio en función de las exigencias de cada nivel.

Hay que tener en cuenta que el número de horas que una persona está frente a los libros no es directamente proporcional al rendimiento, ya que el cerebro necesita tiempos de descanso y no es posible una concentración prolongada. Se trata de gestionar los tiempos de manera eficaz teniendo en cuenta varios parámetros: la edad del estudiante, las capacidades intelectuales, la dificultad de las tareas, el estado anímico, la concentración, la motivación y el entorno.

Una vez establecidas estas líneas generales, propondremos unas sencillas claves que ayudarán a los estudiantes a gestionar su tiempo:

1. Reflexionar acerca de las tareas que se realizan habitualmente y el tiempo que requiere cada una de ellas. Es conveniente reflejar por escrito un listado de todas las actividades cotidianas y la dedicación que necesitan.

2. Establecer un horario diario y semanal que implique una distribución coherente del tiempo de estudio, de ocio y de descanso. Muchos estudiantes realizan actividades extraescolares; es importante tener en cuenta si esas actividades son físicas (deportes, danza) o intelectuales (idiomas, música, artes) y en función de sus características, habrá que ajustar los tiempos de estudio.

3. Establecer un calendario a corto y medio plazo. Resulta imprescindible disponer de una agenda donde se anoten las fechas importantes: días de exámenes, plazos para la entrega de trabajos, exposiciones, etcétera

 

4. Marcar pequeños retos temporales; es decir, cronómetro en mano, se establecerán tiempos en los que se debe cumplir una tarea en un momento determinado. Es necesario ejercitar la fuerza de voluntad para no dejar a medias el trabajo iniciado. Para ganar eficacia, cada estudiante analizará si rinde más al comenzar por las tareas más difíciles o por aquellas de baja intensidad y que requieran poco tiempo; lo importante es no dejar para el final las materias más densas que requieren mayor concentración.


5. Evaluación semanal del cumplimiento de objetivos. El control de los tiempos previstos dará la perspectiva de la eficacia de los planteamientos o de la necesidad de modificar los planes. A veces, la confianza en las posibilidades personales genera un optimismo que no se corresponde con la realidad, por lo tanto, habrá que establecer momentos para la autoevaluación.


6. Aplicar técnicas de concentración. Para ganar eficacia, será necesario mantener la concentración mediante técnicas como la elaboración de esquemas y mapas conceptuales, el subrayado de las ideas más importantes, el resumen y cualquier otro método personalizado que ayude a no perder el hilo. Es necesario, además, estudiar en un ambiente propicio, sin ruidos y, sobre todo, alejados del móvil, tableta o dispositivo conectado a internet. Si se estudia con recursos en la red, habrá que desconectar las redes sociales y los juegos on line.


7. Descansar. Establecer tiempos de descanso es importante para el buen rendimiento intelectual. Después de la jornada escolar es necesario hacer un receso antes de reiniciar las tareas intelectuales. Y después de cada hora de estudio conviene pausar la tarea durante cinco minutos aproximadamente.


Temporalización, planificación, control del tiempo…son mecanismos que forman parte de un buen método de estudio y crearán una inercia positiva que sin duda resultará de gran utilidad para la organización de cualquier tipo de tarea en el futuro, ya sea en el ámbito personal como laboral.


Establecer una gestión eficaz del tiempo de estudio genera seguridad. ¡No pierdas el tiempo, aprovéchalo!

 

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