“TODO LO QUE ERA SÓLIDO”, DE ANTONIO MUÑOZ MOLINA. EDITORIAL SEIX BARRAL.

por: Estudio 7 Valencia

10 ago, 2019

 


Hoy os recomiendo una interesantísima lectura: “Todo lo que era sólido” de Antonio Muñoz Molina, obra ensayística imprescindible para quienes tengan interés por reflexionar acerca de la sociedad actual, sus valores -o quizá la pérdida de algunos- y los principios por los que se rige. Es una crítica elegante y constructiva a los modelos económicos, políticos y sociales, independientemente de la ideología. Todos podemos vernos reflejados y a la vez todos nos vemos obligados a participar de manera activa en la mejora del entorno que nos rodea; así es como el autor remueve conciencias e impulsa a la acción.

Antonio Muñoz Molina, escritor, periodista y académico de la Real Academia Española de la Lengua, siempre ha mostrado un especial interés por el devenir de nuestra historia más reciente y la repercusión sobre la trayectoria de las sucesivas generaciones: tolerancia, igualdad,legalidad,oportunidad, progreso…son valores que han de ser reivindicados en una sociedad avanzada. Muñoz Molina reflexiona en este libro sobre la necesidad de hacer pedagogía de la democracia y mostrar los valores civiles que deberían estar presentes en todo ciudadano.

Una máxima fluye a lo largo de las páginas: “nada es para siempre”, pero los derechos que se han consolidado no nos pueden ser arrebatados.

Con su peculiar defensa de la pureza de la lengua, Muñoz Molina critica la agresividad lingüística de algunos personajes públicos que no deja indiferente a nadie y repercute negativamente sobre todo en la juventud, que es permeable a todos los modelos, sean positivos o no. El rigor en la expresión es una de sus señas de identidad, puesto que la forma externa de la lengua refleja el orden de los pensamientos; ésta es la magia de esta obra junto con ciertos toques humorísticos. Por eso, “Todo lo que era sólido” incide directamente sobre nuestro pensamiento y nos atrapa.

Defensor acérrimo del imperio de la ley, de la no violencia, de la democracia, de la educación…como base del progreso, reclama a través de este ensayo la responsabilidad de los dirigentes y la conciencia cívica de los ciudadanos.

Sin duda, un ensayo destinado a mentes pensantes y espíritus inquietos. Os dejo unos párrafos de “Todo lo que era sólido” elegidos a modo de aperitivo para animaros a leer esta obra.

¡Que la disfrutéis!


“No eran expertos en economía sino en brujería. Les hemos creído no porque comprendiéramos lo que nos decían sino porque no lo comprendíamos, y porque la oscuridad de sus augurios y la seriedad sacerdotal con que los enunciaban nos sumían en una especie de aterrada reverencia. (…) eran los días de marea más alta en la edad del delirio”.

“El vigor de la ciudadanía procede de la capacidad de disentir, y en ella el derecho y la obligación de la crítica y de la autocrítica son inseparables […] El ciudadano puede elegir la renuncia a su ciudadanía, cambiar de país…Su identidad no está en la sangre, sino en algunos documentos legales, en una declaración de impuestos, en un certificado de empadronamiento que le permite votar, en una suma de actos cotidianos concretos que sostienen el entramado de la vida en común y que demandan de cada uno el ejercicio de una responsabilidad irrenunciable e intransferible: gestos prácticos, no declaraciones de principios; actitudes tan menores pero tan decisivascomo no levantar la voz en una discusión o no tirar un papel al suelo, como elegir un argumento y no una interjección y no callar ante una injusticia."

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