¿POR QUÉ PERSEGUIR EL ÉXITO?

por: Estudio 7 Valencia

08 ago, 2019


Hablar de éxito puede resultar banal o, por el contrario, considerarlo como un requisito para andar con firmeza por la vida.



¿Es el éxito una cuestión de vanidad? Si enfocamos nuestro pensamiento en esta dirección, estaremos subestimando el valor del esfuerzo, porque para alcanzar el éxito, se requiere formación, preparación y empuje.

 

No ha de confundirse el éxito con lo exitoso. El camino del éxito ha de andarse con una buena dosis de tenacidad, de manera que cuando se llegue a la meta, se perciba una sensación de solidez porque se han consolidado los aprendizajes alcanzados a lo largo del recorrido.

 

Lo exitoso, por el contrario, es fugaz y como tal, se desvanece con el paso del tiempo; así pues, alcanzar el éxito tiene como principal recompensa, la autosatisfacción. A partir de esta situación, lo deseable es aprovecharla posición de privilegio para llevar a cabo una proyección hacia la sociedad, el inicio de una cadena de aprendizajes permanentes.


Tener éxito implica llevar a buen término un proyecto, puede ser éste un reto personal, académico, laboral, artístico, social…lo importante es no perder nunca de vista el foco de atención hacia el que nos dirigimos y perseguirlo sin miedo a las dificultades. Una vida sin motivación, sin retos, sin ilusiones, es una existencia perdida. Por el contrario, luchar por un objetivo nos mantiene alerta; esa inquietud, a su vez, es el motor del progreso personal que nos impulsa al éxito.



En cada etapa de la vida se inicia un camino hacia el éxito: el niño aprende observando su entorno; es curioso y consigue pequeños logros que suponen éxitos parciales: los primeros pasos, las primeras palabras… siempre de la mano de los adultos, quienes se erigen en la principal fuente de aprendizaje.

 

La adolescencia supone una pequeña inflexión en este recorrido; si bien se inicia un trayecto hacia la independencia personal, es frecuente que se produzca un cierto estancamiento derivado de la desorientación, la falta de retos o de motivaciones; en este momento, juegan un papel importante los educadores, pero no sólo ellos, también el entorno, la sociedad en general. Todos somos, por tanto, responsables de su éxito.

 


En la juventud se persigue el éxito de una manera ya consciente: formación académica, vida laboral…son retos por los que se lucha con impaciencia; de mantener una trayectoria vital esforzada dependerá el conseguir las metas más altas en adelante.



Este esquema genérico nos sitúa en el punto de partida de sucesivas reflexiones acerca de las claves para alcanzar el éxito y del papel que juega el individuo como protagonista y el entorno como elemento imprescindible en el proceso.

Iniciemos, pues, este recorrido…

 

El Rincón

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