¿POR QUÉ LOS TECNÓLOGOS DE SILICON VALLEY EDUCAN A SUS HIJOS CON MÉTODOS TRADICIONALES?

por: Estudio 7 Valencia

17 sep, 2019

En Estudio7 nos planteamos una cuestión que puede resultar paradójica: en plena era de Internet, cuando los centros escolares luchan por ser innovadores en la introducción de las llamadas “metodologías activas” cuya base se centra en el uso de herramientas digitales, según The New York Times en Español, los creadores de esos mismos sistemas educan a sus hijos sin tabletas ni ordenadores -con papel y lápiz, como en las escuelas tradicionales- durante las primeras etapas escolares.


No podemos negar que la velocidad a la que ha irrumpido Internet en nuestras vidas tiene como consecuencia directa la falta de previsión y control. Pensemos que este crecimiento desmedido ha desbordado incluso el ámbito normativo, cuya consecuencia es la carencia de códigos éticos que regulen determinadas publicaciones. Así pues, tanto maestros como padres se ven desbordados a la hora de delimitar qué contenidos son educativos y cuáles son contraproducentes para un desarrollo equilibrado de los niños.


Y es que, si ya resulta imposible poner puertas al campo, internet es un latifundio que se extiende más allá de nuestro horizonte.


Antes de entregar una herramienta digital a nuestros hijos, tengamos en cuenta que las posibilidades de acceso a plataformas y redes son ilimitadas. ¿Dejaríamos a un niño las llaves de un Ferrari para que lo condujera a su antojo? Seguramente, habrán respondido que no. Pues el peligro que entraña un aparato conectado a internet en manos de un niño o un adolescente es, en el ámbito educativo, de proporciones similares al del manejo de un potente bólido.


Con estas premisas no pretendemos negar los beneficios de la red ni las ventajas que aporta, que son indiscutibles, pero sí queremos incidir en la necesidad de un control parental en los hogares y en la correcta y equilibrada planificación de tareas en el aula por parte de los docentes.


Hemos de plantear el uso de las nuevas tecnologías como complemento, no como único material de aprendizaje. De hecho, una máquina nunca podrá suplir a un humano por muchos saberes enciclopédicos que acumule, sencillamente porque le falta un tipo de inteligencia que es clave para el desarrollo armónico de la persona: nos referimos a la inteligencia emocional.


Pero lo realmente preocupante del uso -y abuso- de internet es el fenómeno que ha sido bautizado como “adicción sin sustancia”; se trata de adicciones conductuales y no es algo novedoso: desde las tradicionales máquinas tragaperras de los bares, hasta las salas de juegos, bingos, casinos...todos conocemos a personas que antaño dedicaban -y dedican actualmente- parte de su tiempo a ese entretenimiento. Eran adictos en muchos casos, pero eran adultos. Ahora, esos y otros pasatiempos están en la red, al alcance de los más pequeños y crean adicción. Y no sólo sucede este fenómeno con los juegos. Cualquier pantalla ya sea informativa o publicitaria, remite a otra y a otra y a otra...hasta que se pierde la noción del tiempo. Y es un peligro.


Por lo tanto, la tarea de padres y educadores es ejercer un control responsable. No se trata de prohibir -es contraproducente-, pero sí pautar una serie de normas previamente consensuadas con los propios hijos.


Estas normas deben centrarse en el tiempo de utilización de los aparatos electrónicos y en el contenido de las páginas a las que se accede. Una tarea que puede ser educativa es seleccionar esas herramientas junto con los hijos, permitiendo que nos expongan sus curiosidades, mostrándoles lo más adecuado para su edad y haciendo un seguimiento permanente de su actividad en la red. Es conveniente jugar con ellos, dedicarles tiempo; esa actividad -que ellos valoran como acompañamiento de los padres- es ya en sí misma un método de control.


Es importante educarles en el uso responsable de internet y advertirles de los peligros de la red y, por último, establecer filtros, bloqueo de ventanas y sistemas de control parental adecuados. La selva tecnológica esconde muchos lobos malintencionados…


Reconocemos que resulta muy cómodo ver a los niños distraídos con la tableta, están calladitos y no molestan, sobre todo cuando uno llega a casa agotado tras una larga jornada laboral…No obstante, si algún padre o madre pensaba que su momento de paz familiar pasaba por mantener a los pequeños entretenidos frente a la pantalla, quizá debería plantearse otras posibilidades… ¿qué tal si recuperamos la peonza callejera?... Preguntaremos a los tecnólogos de Silicon Valley.

 

 

El Rincón

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